La financiarización de la economía mundial y el capitalismo de casino

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Por: María Eugenia García

Caracas, 9 de septiembre de 2024

Si el mundo de hace 200 años se viera en el espejo, se encontraría cara a cara con el mundo del año 2024 y no reconocería su reflejo. Desde las últimas décadas, el ser humano habita en un mundo cambiante, volátil y dinámico y experimenta una serie de acontecimientos que no son fortuitos ni casuales, de hecho, son producto y consecuencia de eventos que sucedieron anteriormente y que están teniendo continuidad en este momento, tal como plantea la Teoría del Caos. 

Uno de los cambios más radicales que ha experimentado el mundo es el económico. En el pasado, el motor de la economía eran las fábricas, las granjas y las empresas que producían bienes y servicios, sin embargo, hoy en día, tras la transición digital, una parte cada vez mayor de la actividad económica se centra en la compra y venta de activos financieros, como acciones, bonos y derivados, deshumanizando así los intercambios que pudieran suceder.

Acerca de la financiarización

La financiarización es un proceso económico que surge en la década de los 90 y es impulsado por la “desregulación neoliberal” (reducción de las regulaciones específicas a un sector económico, que son impuestas por el Estado) y la crisis del sector productivo. Es un término muy popular para caracterizar la fase actual del capitalismo y, a pesar de que muchos académicos e investigadores del tema coinciden en que no hay una definición formal, se puede resumir, según Medialdea (2013), como la creciente importancia del capital financiero, que se traduce en protagonismo económico y político de los agentes que lo representan y su capacidad para imponer sus intereses. Además, de acuerdo al Dr. Bonanno (2020), el término está basado en dos tendencias: 

  • El predominio, en términos de ganancias, del sector financiero sobre la economía real (entiéndase por economía real a la manufactura y agricultura).
  • La reducción del valor producido por instrumentos financieros. Este proceso, hegemonizado por grandes bancos y empresas, se caracteriza por la racionalidad cortoplacista, la desproporción entre ganancias y salarios, la especulación, la inestabilidad económica y la incertidumbre.

¿Cuál fue el punto de inflexión?

Los orígenes de la financiarización se remontan a un punto de inflexión importante en la historia del capitalismo: la crisis del fordismo. El fordismo es un sistema de producción en cadena implementado por Henry Ford a partir del año 1908, que se tradujo en un aumento generalizado de la productividad del 2% a finales del siglo XIX, hasta el 6% a mediados del siglo XX. 

Este sistema de producción en cadena se caracteriza por la reducción de los costes y tiempos asociados a la producción y la especialización de la mano de obra. Propone un aumento en los salarios de los trabajadores para que éstos puedan consumir los productos que ellos mismos fabrican, el trabajo se automatiza a partir del uso de una cinta de montaje y ensamblado y de la mano de obra no cualificada.

El fordismo se comienza a implementar a principios del siglo XX, pero no es hasta la década de los años 30 cuando se instaura como el sistema de producción generalizado e imperante hasta la década de los 70. Este sistema es una evolución mejorada del taylorismo, sistema de organización del trabajo y de los tiempos de ejecución del mismo que sigue los principios señalados por el ingeniero y economista estadounidense Frederick Taylor, cuyo fin era maximizar la productividad de la mano de obra.

A pesar de que el fordismo logra sobrevivir a la Gran Depresión de 1929 y a la Segunda Guerra Mundial, la mecanización del trabajo, la cinta de montajes, y la reducción de los costes enfrentaron ciertas dificultades: grandes errores producidos por la alta cantidad de mano de obra no cualificada, un gran margen de error en el proceso de producción, la dificultad de replicar el proceso de producción en otros lugares y la desmotivación de los trabajadores producto de la monotonía de las tareas y una exigencia cada vez mayor (ritmo de producción intenso). 

Adicionalmente, numerosos estudios coinciden en que, a finales de los años 70, se evidencia una ralentización del crecimiento de la productividad, derivada del agotamiento tecnológico y la pérdida de la eficacia de los métodos fordistas: la rentabilidad de las empresas disminuye, el crecimiento industrial se desacelera, el desempleo y la inflación aumentan y el comercio internacional frena su crecimiento. Adicionalmente, a partir de los años 70 suceden varias crisis bursátiles, persistentes tensiones monetarias y devaluación de varias monedas, además de la desaparición del Sistema Monetario Internacional establecido en Bretton Woods. 

Con todos estos hechos históricos, aunado al alza de los precios de materias primas y del petróleo producto de la Guerra de Yom Kipur y la fuerte competencia internacional, se finaliza definitivamente la era fordista, generando como consecuencia una importante ralentización económica, pronunciada sobre todo entre los años 70 y 80. 

Medialdea (2013), expone que en el transcurso de esta crisis fordista, el deterioro de la rentabilidad que se había logrado estimula negocios potenciales alternativos, lo que resulta en la expansión del mercado financiero. Esto es favorecido por la liquidez en circulación de los países petroleros cuyos ingresos se disparan como consecuencia del aumento del precio del crudo. Además, otros factores estimulan externamente el desarrollo de los mercados financieros: la necesidad de financiación de los crecientes déficits públicos y de cuenta corriente registrada por la mayoría de los países desarrollados, las nuevas estrategias financieras de las grandes empresas trasnacionales, la desorganización en los mercados de materias primas y el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. 

Otros catalizadores

El estímulo del capital financiero se vio altamente influenciado por la libre convertibilidad cambiaria producto del colapso del Sistema Monetario Internacional, pero lo que realmente marca el inicio de la financiarización, es la aplicación de las “medidas neoliberales” en los países desarrollados, particularmente en el Reino Unido de Margaret Thatcher y los Estados Unidos de Reagan, a comienzos de los años 80, que parte del supuesto de que únicamente un mercado financiero “libre” es el factor que puede hacer que la inversión y el crecimiento se recuperen. Esto supone un nuevo marco macroeconómico en donde el mercado y los intereses del capital financiero ganan importancia frente al Estado y al capital industrial. 

El llamado “neoliberalismo” postula que la mayor cantidad de actividades económicas sea dejada en manos de los particulares y se limite la participación del Estado en la economía. Las principales políticas económicas del neoliberalismo consisten en:

  • Políticas monetarias restrictivas: Mediante el aumento de las tasas de interés o la disminución de la oferta monetaria, disminuyendo así la inflación
  • Políticas fiscales restrictivas: Mediante el aumento de los impuestos sobre el consumo. Además de disminuir el % del PIB administrado directamente por el Estado (el Gasto Público, según Keynes). 
  • Liberalización: Mediante la liberalización o desregulación para el comercio y para las inversiones, por considerarlas como positivas para el crecimiento económico. Además de eliminar muchas reglas y restricciones, reduciéndolas al mínimo necesario y garantizando la propiedad privada y la seguridad.
  • Privatización de empresas públicas: Se considera al sector privado como más eficiente y más productivo que el sector público, permitiendo que el sector privado sea el encargado de la generación de riqueza. 

El Estado de Bienestar, por su parte, entendido como un sistema económico en el que el Estado asume la responsabilidad de prestar servicios públicos como la educación y la salud, “sin costo” alguno para los ciudadanos, se vio afectado directamente con la llegada del neoliberalismo, que postula una partición mínima en el Estado. Además, la riqueza se verá parcializada principalmente en el sector privado, que será el que realmente generará la riqueza al percibir los ingresos por prestar los servicios que antes eran “gratis” y proporcionados por el Estado.

¿Qué sabemos de la financiarización?

Tras haber contextualizado los orígenes de la financiarización, es importante destacar su concepto, entendiendo este fenómeno como un proceso en el que los intermediarios financieros y las tecnologías han adquirido una influencia sin precedentes y una transformación radical del sistema financiero, visto como el conjunto de instituciones, activos y mercados que dirigen el ahorro de los prestamistas hacia los prestatarios, con el fin de asegurar y facilitar el movimiento del dinero al sistema de pagos, canalizando así el ahorro y la inversión con el fin de conseguir que este se asigne de la forma más eficiente posible y, como consecuencia, haya crecimiento económico.

El interés de los agentes económicos por la financiarización se impulsa con la desregulación y la crisis del sector productivo, resultando en un cambio estructural: el esquema clásico de la intermediación financiera en donde el flujo excedente de dinero se traslada a la zona deficitaria (es decir, en donde prestamistas otorgan crédito a prestatarios), fue sustituido por la lógica financiera especulativa de los mercados.

De acuerdo a Kocka (2013) al ser el capitalismo un fin en sí mismo, no visualiza otros objetivos distintos a la maximización de capital, la búsqueda del lucro y la tendencia a separar la actualización económica de otras metas. Las empresas comenzaron a financiarse mediante la emisión de títulos propios, en vez de recurrir a la banca. Esto atenta contra la esencia del banco como prestamista y es un efecto que aumentó la disponibilidad de créditos para el público, sobre todo los créditos hipotecarios. 

En tal sentido, el sector financiero experimenta un boom. Los flujos de capital privado entre países crecen muy por encima de la actividad económica. Según las Estadísticas Financieras Internacionales del FMI en solo dos décadas, entre 1985 y 2005, pasan de suponer el 7,4% al 27,6% del PIB. Sin embargo, producto de este mismo endeudamiento y a su vez, exceso de liquidez por parte de la banca, varios países se vieron altamente afectados por crisis financieras severas como la de Estados Unidos al comienzo de los años 90, México entre 1994 y 1995 (Efecto Tequila), en el este de Asia y Rusia entre 1987 y 1998 (Crisis de los Tigres Asiáticos y Efecto Vodka), en 1999 con el “Efecto Samba” en Brasil, en el 2001 en Argentina (el Efecto Tango), la burbuja de las “puntocom” en los 2000 y en 2008 la Gran Recesión que inició en Estados Unidos pero adquirió una escala mundial. 

Bonanno (2020), sostiene que “la crisis vinculada con la financiarización ha sido parte de una transformación estructural de la economía capitalista, que modifica el equilibrio entre producción y circulación en favor de esta última”. Por lo tanto, “la financiarización se caracteriza por un cambio de las empresas capitalistas orientadas más hacia los mercados financieros, mientras que los bancos se enfocan en los préstamos a individuos y en la venta y compra de acciones, además de otros instrumentos bursátiles en los mercados financieros”.

El elevado número de movimientos de capital tenían como objetivo la inversión para especulación, que no es más que el conjunto de operaciones financieras cuyo fin es obtener un beneficio económico, aprovechando la fluctuación de los precios en el tiempo. En palabras más informales: comprar barato y vender caro. Anteriormente, el efecto comercial de comprar o vender activos, era el aprovechamiento de estos, el disfrute del bien o producto en el que se invirtió. A diferencia de ello, en la especulación, lo único que persigue es tener ventaja económica aprovechándose de la fluctuación en los precios.

A propósito de este último punto, economistas han argumentado que, desde la desregulación del sistema financiero, el dinero ha perdido su característica de depósito de valor para convertirse en una mercancía con la que se pueda especular, mientras que una operación de crédito lo creaba en abundancia. Ha quedado atrás la vieja noción de que una economía productiva (constituida por industrias y servicios que creaban valor) era la base de la riqueza, en esta nueva realidad la importancia radica no en disponer de activos, sino de utilizarlos como depósitos de apuestas. 

Son ejemplos de este fenómeno las transacciones bajo la figura de hedge funds, las cuales influyeron en el desencadenamiento de la crisis del 2008, los fondos buitres y agresivos, las posiciones en corto y las profecías autocumplidas que apuesten a la caída del valor de los activos financieros. Esto es lo que se conoce como “economía o capitalismo de casino”, fenómeno que apuesta a las expectativas de obtener grandes ganancias y fomenta la toma de grandes riesgos.

Economía del casino: ¿Quién gana realmente?

Fue la académica británica Susan Strange quien acuñó el término “Capitalismo de Casino”, concepto que refiere a la mayor importancia a las finanzas que a la producción lo que convierte la economía globalizada en una gran ciudad como las Vegas con sus distintos casinos. En su libro señalaba que la preponderancia de las finanzas llevaban a la monetización, consecuencia del crecimiento exponencial del gasto público lo que unido a una desregulación de las finanzas ha facilitado la especulación. De acuerdo con la autora, la diferencia entre los mercados financieros globales y un casino ordinario es que las personas deciden si quieren o no asumir riesgos en la mesa de juego, mientras que el capitalismo de casino nos arrastra a todos a jugar de forma involuntaria.

Entre algunos efectos negativos de la financiarización, se mencionan el incremento de la inestabilidad en la economía debido a que la creación de productos financieros tiende a aumentar el valor de las mercancías, pero ha ralentizado la productividad y la inversión en la producción, mayor incertidumbre en el mercado, aumento de la desigualdad social producto del desacoplamiento entre la generación de ganancias y el crecimiento del empleo y salarios y de que el nivel de endeudamiento en los hogares ha aumentado (esto implica una reducción en la calidad de vida de las familias y la sociedad en general). 

Finalmente, se ha adoptado una postura de estrategia empresarial que privatiza las ganancias, pero socializa los costos. Esta última conducta se ha sectorizado específicamente a una élite determinada: las relaciones de poder y la toma de decisiones han evolucionado desde un capitalismo “gerencial”, en el cual se fomenta cada vez más a la contratación de directivos en las empresas para que influyeran en las decisiones a tomar, hacia un capitalismo financiero o de inversiones. Los bancos y las empresas que en vez de repartir ganancias entre sus propietarios las reinvierten, han ganado importante autonomía frente al mercado de capitales. Además, el reparto de beneficios privilegia al capital financiero a costa del capital productivo.

Comentarios finales

En resumen, la financiarización es un fenómeno complejo que ha transformado profundamente el sistema económico global. La financiarización ha sido objeto de numerosas críticas. Si bien ha traído consigo algunos beneficios, también ha generado importantes desafíos que requieren una cuidadosa consideración por parte de los responsables de la formulación de políticas y de todos los actores económicos. Algunos argumentan que ha llevado a una economía más inestable y menos equitativa. Otros señalan que ha reducido la capacidad de los gobiernos para regular la economía y proteger a los ciudadanos.

La financiarización y la economía de casino son fenómenos relativamente recientes, que surgen como respuesta a la desregulación y la crisis del sector productivo y han dejado claro, en repetidas ocasiones, su voluntad de maximizar las ganancias y obtener beneficios con la especulación, cueste lo que cueste. La elevada expansión de los mercados financieros en las últimas décadas, ha dado lugar a una caída de la producción en el comercio “real” de bienes y servicios y ha influido en numerosos aspectos de la economía, sociedad, medio ambiente y en la vida cotidiana. Esto no es especialmente bueno para la economía, pero es un hecho, y los agentes económicos debemos afrontar y estar preparados para el reto que estos fenómenos suponen.

Referencias bibliográficas

Bonanno, A. (2020). Financiarización. Recuperado de https://www.teseopress.com/diccionarioagro/chapter/financiarizacion/#return-footnote-851-1

Lopez, F. (2020). Fordismo. Recuperado de https://economipedia.com/definiciones/fordismo.html

Medialdea et al., (2012). La financiarización de la economía mundial: hacia una caracterización. Revista de Economía Mundial 32, 2013, 195-227

Burgaya, J. (2022). Economía de casino. Periodico El Obrero. Recuperado de https://elobrero.es/opinion/62379-economia-de-casino.html

Kocka, J. (2013). Historia del capitalismo. Editorial Planeta S. A, España.
FUHEM Ecosocial. (2018). Financierización: guía básica. Amsterdam. Recuperado de https://www.fuhem.es/wp-content/uploads/2018/04/Financierizacion-guia-basica.pdf

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