El proteccionismo social como herramienta para reducir la vulnerabilidad

Imagen: ACNUR

Por: María Eugenia García y Jesús Martínez

Caracas, 09 de noviembre de 2020

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, comúnmente conocida como la CEPAL, la protección social abarca una variedad de políticas y acciones en diversos ámbitos que buscan promover el ejercicio de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) tanto en el mercado laboral, como en la alimentación, la salud, las pensiones y el cuidado; también buscan el logro de ciertos niveles dignos de ingreso.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura, también conocida como FAO, define la protección social como “un conjunto de intervenciones cuyo objetivo es reducir el riesgo y la vulnerabilidad de tipo social y económico, así como aliviar la pobreza y privación extremas”. Tal y como se indica en el SOFA 2015, la protección social incluye tres tipos de programas:

  1. Asistencia social: transferencias públicas condicionales o incondicionales en efectivo o en especie, o programas de obras públicas;
  2. Seguridad social: programas de afiliación que cubren determinadas contingencias que afectan al bienestar o a los ingresos de los hogares;
  3. Protección laboral: proporciona subsidios de desempleo, desarrolla competencias profesionales e imparte formación a los trabajadores.

En definitiva, el objetivo clave de la protección social es reducir la vulnerabilidad de los pobres. Por ello la FAO reconoce el papel clave que desempeña la protección social en la erradicación de la pobreza y del hambre y en el aumento de la capacidad económica y productiva de incluso la población más pobre y marginada. Los sistemas de protección social además ocupan un lugar destacado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. (i) En el objetivo 1.3 se insta a poner en práctica “a nivel nacional sistemas y medidas apropiadas de protección social para todos, incluidos niveles mínimos, y, para 2030, lograr amplia cobertura de los pobres y los vulnerables”.

En este sentido, la protección social ha sido un aspecto clave en toda estrategia de reducción de la pobreza rural a nivel mundial. En 2013, la protección social ayudó a sacar de la pobreza extrema a más de 150 millones de personas. Tal y como demuestran los datos empíricos, la protección social puede coadyuvar potencialmente a:

  • Reducir la pobreza directamente al proporcionar ingresos o apoyo productivo.
  • Mejorar la seguridad alimentaria al proporcionar acceso directo e inmediato a una mayor cantidad, calidad y diversidad de alimentos.
  • Reducir las estrategias de supervivencia negativas en tiempos de crisis y mejorar la capacidad de las familias y comunidades de afrontar, soportar y dar respuesta a los desastres naturales y provocados por el hombre, incluidos los relacionados con el cambio climático.
  • Permitir que las familias de campesinos a pequeña escala pobres participen e inviertan en actividades agrícolas más productivas.
  • Aumentar la productividad laboral, la empleabilidad y los ingresos mediante el aumento del acceso a los servicios de educación y salud y la mejora de la nutrición.
  • Fomentar la gestión sostenible de los recursos naturales.

Se podría afirmar que, en general, la protección social trata de proteger a las personas contra la incertidumbre y ciertos riesgos, ya que con diversa duración e intensidad, la enfermedad, las restricciones para satisfacer necesidades de cuidado de niños y de personas frágiles o con discapacidad, los episodios de desempleo y subempleo y la pérdida o la radical disminución de ingresos en la vejez determinan –entre otros factores- el bienestar presente y futuro de las personas. En ausencia de políticas adecuadas en esta materia, las condiciones socioeconómicas potencian las desigualdades, la vulnerabilidad y la pobreza.

En aras del ejercicio de los DESC de la población y para contribuir a construir sociedades más solidarias, justas e inclusivas, que garanticen una vida digna a todos los ciudadanos, la protección social contribuye a encarar esos avatares y restricciones. Según el Banco Mundial, los sistemas de protección social ayudan a las personas y las familias, en particular los pobres y vulnerables, a hacer frente a las crisis, encontrar empleo, invertir en la salud y la educación de sus hijos y proteger a la población de edad avanzada. De hecho, el Grupo Banco Mundial lo considera un aspecto central para lograr sus objetivos de poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida.

La protección social universal incluye: asistencia social a través de transferencias monetarias a quienes las necesitan, particularmente los niños; beneficios y apoyo para las personas en edad de trabajar en caso de maternidad, discapacidad, accidentes laborales o desempleo; y pensiones para los ancianos. La asistencia se otorga mediante mecanismos de seguro social, beneficios sociales, financiados con impuestos, servicios de asistencia social, programas de obras públicas y otros sistemas que garantizan la seguridad del ingreso básico.

Si la necesidad de protección social se define en el sentido estricto de «red de seguridad», como mecanismos para suavizar el consumo en respuesta a la disminución o la fluctuación de los ingresos, el enfoque de las intervenciones será, lógicamente, en los ingresos específicos o las transferencias de consumo a las personas afectadas. Desde nuestro punto de vista, el rango de intervenciones que pueden contribuir a la provisión de protección social es mucho más amplio que las transferencias de recursos, aunque obviamente son importantes en casos donde los grupos vulnerables son literalmente incapaces de sobrevivir con sus propios recursos. Las transferencias de ingresos dirigidas proporcionan «protección económica» en respuesta a los riesgos económicos y la vulnerabilidad de los medios de vida. Pero otras formas de «protección social» abordarían problemas distintos de «vulnerabilidad social», no necesariamente a través de la transferencia de recursos, sino a través de la prestación de servicios sociales, y mediante medidas para modificar o regular el comportamiento hacia grupos socialmente vulnerables.

Es importante señalar que la protección social no sólo consiste en el desarrollo social mediante el aumento del poder adquisitivo de los hogares más pobres sino que también está contribuyendo a la transformación económica a través de la estimulación y aumento de la demanda de alimentos y otros bienes y servicios. Hoy, los sistemas de protección social no solo ofrecen asistencia social y seguros para los pobres y vulnerables, sino que también se usan para vincularlos a empleos y mejorar la productividad. Quienes se benefician de la protección social con formación agrícola, programas de subvenciones a los insumos y programas de ahorro, pueden maximizar la repercusión de las intervenciones de protección social y permitir que las personas pobres salgan de la pobreza de forma sostenible.

Si bien se han obtenido logros en el diseño y la promoción de programas de asistencia social y sistemas de prestación, es igualmente importante hacer grandes inversiones en iniciativas para mejorar las oportunidades de empleo e ingresos y ampliar los programas de seguro social. Con sistemas de protección social bien diseñados e implementados, los países pueden fortalecer el capital humano e incrementar su know-how; reducir las desigualdades; fortalecer la resiliencia, y poner fin al ciclo de la pobreza intergeneracional. Estos sistemas y herramientas tienen un potencial transformador, ya que no solo ayudan a los pobres y más vulnerables a mitigar las crisis económicas y fiscales, sino que también permiten asegurar la igualdad de oportunidades permitiéndoles salir de la pobreza y transformarse en miembros productivos de la sociedad. Cuando las personas pobres y vulnerables tienen la oportunidad de mejorar su vida y la de su familia, son menos propensas a trasladarse en busca de una mejor vida. Los programas de protección social y laboral bien estructurados son rentables y tienen un costo promedio para los países de solo entre el 1,0 % y el 1,5 % del producto interno bruto (PIB).

Una clave fundamental para evaluar los sistemas de protección social consiste en determinar si logran contribuir a la promoción de los DESC y cómo responden a las dinámicas de riesgos y a su distribución social: si estos se diversifican, o si se reducen o amplían las brechas entre la dotación de ingresos, el riesgo individual y los niveles de protección deseados.

Ciertamente debe buscarse el logro de ciertos niveles de ingresos, pero las estrategias para enfrentar los problemas de vulnerabilidad social requieren además un elemento transformador, donde «transformador» se refiere a la necesidad de aplicar políticas relacionadas con los desequilibrios de poder en la sociedad que alientan, crean y sostienen vulnerabilidades. Por ejemplo, el apoyo a los sindicatos puede permitir a los grupos socialmente marginados reclamar derechos para mejorar sus medios de vida, sensibilización y las campañas de sensibilización pueden transformar actitudes y comportamientos públicos; y los cambios en el marco regulatorio podrían proteger a los grupos vulnerables o minoritarios contra la discriminación y el abuso. Para todos los casos, se necesita contar con una institucionalidad que articule adecuadamente las múltiples vertientes de la protección social.

Referencias consultadas

ACNUR. (2018)¿Qué es la desigualdad económica y por qué se produce?. Recuperado de https://eacnur.org/blog/desigualdad-economica-que-es-y-por-que-se-produce/

CEPAL. Gasto social. Recuperado de https://observatoriosocial.cepal.org/inversion/es/indicador/gasto-social

CISS (http://www.ciss.net/que-es-la-proteccion-social-2/)

Economipedia. Curva de Lorenz. Recuperado de https://economipedia.com/definiciones/curva-de-lorenz.html

Economipedia. Gasto social. Recuperado de https://economipedia.com/definiciones/gasto-social.html

Ministerio de Economía y Finanzas de Perú. Métodos para medir la pobreza. Recuperado de https://www.mef.gob.pe/es/mapas-de-pobreza/metodos-para-medir-la-pobreza

Niveles de pobreza y desigualdad en las Islas. Recuperado de http://www.gevic.net/info/contenidos/mostrar_contenidos.php?idcat=21&idcap=150&idcon=608

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